Y ahora... ¿qué sigue?
Luego de los ruidos de los helicópteros, los tanques y las botas de la tropa en movimiento hacia zonas fronterizas por parte de los ejército de Ecuador y Venezuela, todo parece estar en calma. Abrazos amables entre los mandatarios; todo fue amabilidad pero lo ocurrido sienta un precedente. Hoy el diario El Espectador pone las declaraciones del presidente ecuatoriano en las cuales éste pone una cara gris a las futuras relaciones binacionales.
Se perdió la confianza, es cierto, ahora Colombia será mirada como un país que se salta los protocolos, lo cual no tiene revéz, y sólo el tiempo y las buenas acciones se encargarán de devolverla. En las relaciones internacionales todo es como un matrimonio: lo tuyo y lo mio, pero a la hora de que te metes con lo mio, ahí hay problemas. Las fuertes palabras del presidente Rafael Correa acerca de romper relaciones con Colombia no es como la pelea de novios, es más bien como cuando un matrimonio pasa por una seria crisis y decide divorciarse, pero antes pasan por la separación. Si el agresor se porta bien, tal vez la relación funcione de nuevo.
Este es el punto que se vive en estos momentos en América Latina. Colombia fue duramente criticado por su ataque en suelo ecuatoriano, lo cual sería como ir a pelear con la mujer en casa del vecino, lo cual no sólo es incómodo sino también una falta de respeto y no importa que la mujer sea amiga del vecino. A la larga Colombia no tenía nada que hacer en otra tierra y esto fue lo que la opinión internacional criticó severamente de lo ocurrido el pasado primero de marzo y es por ello que Uribe no sólo pidió disculpas, sino que ademas retiró las futuras acciones en contra de Venezuela, así como deberá mirar la manera de quitar las acusaciones que hizo en contra de Ecuador.
Sólo falta ver a qué nivel se van a manejar las relaciones entre ambos países luego de lo ocurrido, es decir, si definitivamente comienza a caminar la política exterior colombiana con miras a ser amigo de sus vecinos porque eso de andar con peleas en la casa y además con los de al lado, es realmente molesto.
Lo que importa acá es que el Grupo de Río tiene vida y será garante de un proceso, así como espero que sea parte del actual proceso colombiano. Los países de América Latina no ven con buenos ojos al gobierno colombiano por sus "en extremo" estrechos lazos con Estados Unidos y si van a ayudar en el conflicto interno todos estarían ganando. El pueblo colombiano que dejaría de poner más muertos y secuestrados; las familias de los militares muertos dejarán de recibir los cajones de los soldados muertos en combates; miles de personas salvarían la vida al comenzar los desmontes de miles de campos minados; las familias campesinas podrían volver a sus tierras a cultivar en nombre de la paz y no en aras de la guerra; miles de hombres volverían a sus casas luego de haber sido reclutados abusivamente por la guerrilla, etc.
El cuadro puede pintar bien y las utopías se pueden llevar a la realidad y así como todo se resolución en el campo diplomático, Colombia debe hacerlo en lo político a nivel interno. Un soldado, un civil y un guerrillero, llevan sangre colombiana en las venas y es la que se está derramando. El gobierno debe pedir ayuda y ésta ha de llegar, es la única forma de llegar a un acuerdo real y si esto ocurre, Uribe pasará a la historia como el presidente que puso fin a una de las eras mas violentas de la historia colombiana y así podría ponerse en la tarea de sanear otros puntos que aún hacen falta, pero como dicen por ahí, primero lo primero.
